Nuestro desprecio por Julio Rodríguez

Nuestro desprecio por Julio Rodríguez

Julio Rodríguez no será diputado tras presentarse en el segundo lugar de la lista de Podemos en la provincia de Zaragoza, en la que el partido chavista solo sacó un escaño. Nos alegramos: Julio Rodríguez es una de las personas más despreciables de las que tenemos conocimiento, y quiero utilizar esta breve nota para exponer el asco insoportable que nos causaba la idea de que una persona tan nefasta pudiese ser diputado de la nación española. Felizmente, el desenlace electoral ha sido justo y le ha negado a esta rata de cloaca un escaño en nuestras Cortes.

El General Rodríguez anunció a comienzos de noviembre que concurriría en las listas de Podemos a las elecciones generales, lo cual constituye uno de los actos de cínica desfachatez más vomitivos de la historia reciente de España: después de 45 años de servicio a España, perteneciendo a la Fuerza Aérea Española desde la que llegó a ser el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el ínclito militar anunció que abandonaba su condición de General en la reserva para sumarse a las filas de quienes concurren con Euskal Herria Bildu a estas elecciones.

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No es fácil ser militar en España: el ejército siempre ha sido el blanco de los más viciosos ataques de la izquierda anti-sistema, y el terrorismo vasco ha causado centenares de bajas entre nuestros soldados y oficiales, sin el respaldo que merecían por parte de todos los partidos políticos. Tampoco cobran nuestros militares lo que merecen, ni reciben el trato de héroes que se ganan en nuestras misiones en el exterior así como durante los años de la dictadura del terror en las provincias vascas. Además, nuestras Fuerzas Armadas defienden con honor la bandera y los símbolos nacionales de España, sin el apoyo de una izquierda incongruente y anquilosada en las viejas y rencorosas ideas del comunismo-siglo XX. No es sorprendente, por lo tanto, que entre el estamento militar sean pocos los que se adhieren a las odiosas y polvorientas ideas del progrerío que tanto agrede, ofende y hiere a los militares y lo que defienden: la unidad de España y la libertad de todos los españoles. Sin embargo, aún siendo conscientes de los extravagantes casos en que un miembro del Ejército español desarrolla simpatías por las rancias propuestas del socialismo, nada hacía sospechar a los españoles sensatos que un General español -ni más ni menos- dejaría las Fuerzas Armadas para engrosar las listas de los comunistas.

Durante cuatro décadas y media Julio Rodríguez ha desarrollado su carrera profesional y vital en una institución que iza la bandera de España y hace sonar su himno orgullosamente cada mañana: una institución valiente y reputada que defiende con valor la libertad de España allende los mares desde hace cinco siglos. La institución que a lo largo de los siglos ha regado los campos de España con la sangre de sus miembros en defensa de la soberanía de nuestra patria y la independencia de nuestro pueblo; y es en esa institución anciana e impecable donde Julio Rodríguez alcanzó el cénit de su carrera, siendo nombrado Jefe del Estado Mayor de la Defensa. El JEMAD es la máxima autoridad militar de España, solo por debajo del poder civil que encarna el Ministro de Defensa y -protocolariamente- el Rey. Como JEMAD y en sus anteriores cargos, el General Rodríguez ha tenido en multitud de ocasiones que recibir los féretros de los compañeros asesinados en el extranjero cumpliendo con su deber. Ha tenido que asistir a los funerales por las víctimas de ETA y contemplar como las viudas, padres e hijos de sus compañeros lloraban los asquerosos asesinatos que cometían sus ahora compañeros de partido.

Da escalofríos pensar que a lo largo de 45 años el General Rodríguez pueda haber orquestado una enorme pantomima con la que, mientras le daba el pésame a los familiares de los muertos y juraba lealtad a España, en su interior celebraba los desafíos independentistas que pretenden romper el país y deseaba la pronta liberación de los asesinos de sus compañeros. No alcanzo a comprender que mente abyecta podría comportarse de esta manera, pero nadie que yo conozca puede entender que una persona que ha ocupado el cargo de más responsabilidad y honor del ejército más antiguo de Europa pueda actuar de una manera tan aberrante como es unirse a los partidos que quieren romper la nación española (Compromís, Bloque Nacionalista Gallego) y liberar a los presos etarras (EH Bildu y Podemos), que han pedido en reiteradas ocasiones el voto para la coalición con que estos partidos han concurrido a las Elecciones Generales.

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Julio Rodríguez, siendo Jefe del Estado Mayor de la Defensa, recibe los cuerpos de dos agentes de la Guardia Civil asesinados en Afganistán, acompañado del Primer Ministro (JL R. Zapatero), la Ministra de Defensa (Carme Chacón) y el Ministro del Interior (Alfredo P. Rubalcaba). Aeródromo de Torrejón de Ardoz, 26 de agosto de 2010. 

Julio Rodríguez tiene 67 años, de los cuales ha dedicado 45, entre 1969 y 2015 al servicio a España a través de la Fuerza Aérea Española. Afrontaba un periodo plácido de su vida: posee la Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico, además de seguir vinculado al ejército como General en la reserva con un sueldo más que decente y la pensión máxima. Parecía un hombre que afrontaba una jubilación tranquila y desahogada tras obtener los más altos honores militares; por qué alguien en esta situación decidiría tirar el fruto de casi cinco décadas de sacrificio por el sumidero para traicionar a sus compañeros y amigos e irse a compadrear con sus enemigos, es algo que jamás lograré entender. No obstante, nunca dejaré de odiar a este siniestro personaje que ha traicionado a su país para lanzarse en manos de sus enemigos: nos ha traicionado a todos los que queremos y respetamos a los militares; a todos los que pasamos un mal día cuando uno de los nuestros fallece sirviendo a España. Todas las personas buenas que creemos en la honestidad de nuestros militares y en el servicio comprometido y desinteresado a la nación, tuvimos un motivo para estar tristes el día que un JEMAD nos traicionó para presentarse en las listas de un partido -Podemos- que concurre conjuntamente con el que se niega a condenar los asesinatos de ETA-EH Bildu-. El partido que ni siquiera ha tenido la decencia de condenar el asesinato de dos policías nacionales hace menos de un mes, en la embajada española en Kabul, Afganistán.

En cambio, estos son días felices porque esa alimaña despreciable llamada Julio Rodríguez no será diputado. Su nauseabundo acto de traición a su país, su pueblo y los valores de la bondad y la justicia no han tenido recompensa en las urnas: Julio Rodríguez solo ha conseguido el rechazo y el asco de millones de españoles que no le vamos a perdonar jamás. Millones de personas que no nos vamos a olvidar de su cara de traidor y sus acciones de gusano. Es una lombriz hedionda, pero le conocemos, y no nos vamos a olvidar de él.

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Julio Rodríguez ha convertido a España en su enemigo; y la historia es testigo de que España no es enemigo pequeño.

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