Inés me cae bien

Inés me cae bien

El miércoles (2 de diciembre) en el Club Siglo XXI de Madrid se celebró una comida-coloquio con Inés Arrimadas, a la que asistí. Siendo un socio entusiasta del Club desde joven, debo decir que nunca había visto a ningún político generar tanta ilusión como la lideresa de la oposición en Cataluña, a la que por cierto presentó Albert Rivera, Secretario General de Ciudadanos. Es evidente que Ciudadanos genera unas enormes expectativas entre la élite intelectual española; es decir aquellos liberales que además defendemos a ultranza la unidad de España, y la diputada Arrimadas cumplió con creces dichas expectativas.

En honor a la verdad, es ineludible admitir que su discurso no fue espectacular: incidió con insistencia en el papel regenerador de Ciudadanos y en que el objetivo de su partido es ganar las elecciones. El discurso fue largo y repetitivo lo que me hizo coincidir con muchos correligionarios en que Arrimadas no dio auténtica muestra de su capacidad. Esto cambió en el turno de preguntas, en la que nuestra invitada demostró una gran inteligencia al entender la importancia de dar respuestas concisas y claras, lo que permitió un volumen de preguntas inédito en este tipo de formato. Recuerdo hace algunas semanas una cena con el Presidente Núñez-Feijoó (Xunta de Galicia) que se explayaba con espesor en cada respuesta generando un insoportable tedio entre los comensales. De entre las muchas y certeras reflexiones que nos dejó, destaco dos: dijo Arrimadas por un lado que un político debe tener una profesión al margen de la política “para ser libre, porque solo así podrá no necesitar agarrarse al sillón”, y por otro dibujó con crudeza el desolador panorama político catalán: “en Cataluña lo que centra la mayor parte del debate parlamentario es como explicarle a los diputados separatistas que deben cumplir la ley. Es un debate pre-democrático pero enseñarle a los separatistas por qué las leyes deben cumplirse es lo que ocupa la mayor parte del tiempo de los diputados de Ciudadanos”.

Rivera respondió con sorna cuando le preguntaron por los dominós y no-debates de Mariano Rajoy: “el domingo jugué al dominó con mi hija y el lunes fui al debate, creo que no es un problema de tiempo” y Arrimadas insistió en que Ciudadanos ha obtenido en Cataluña “el mejor resultado de un partido constitucionalista en toda la historia de la democracia”.

-“¿Sugiere usted que el PSOE no es un partido constitucionalista?”

“No, no lo es; el PSOE es culpable en parte del desafío secesionista en Cataluña, y ha sido un partido ambiguo que durante muchos años ha defendido en Andalucía la unidad de España y en Cataluña que son una nación diferente. En las elecciones del 2012 el PSC llevaba la celebración de un referéndum en su programa electoral”. Casi nada.

Arrimadas y Rivera estuvieron frescos, divertidos, relajados y tenaces: ni corta ni perezosa, la diputada dio su opinión sobre el Plan Hidrológico Nacional, apostando por la solidaridad interregional, aseguró que no “levantaremos las vías del AVE” pero manifestó la importancia de cerrar la etapa de obras faraónicas que nos han llevado a la ruina, comprometiéndose a no comenzar nuevas líneas de alta velocidad si Ciudadanos gobierna, y presumió de que “por primera vez en democracia, un partido presenta un programa económico en el que las cuentas cuadran”. Las sensaciones fueron muy buenas, y cuando una socia veterana reflexionó sobre la importancia de regenerar la democracia pero sin frenar el crecimiento económico, respondieron ambos con confianza sobre el programa económico de corte liberal con el que concurren, dirigido por Luis Garicano. Irrepetible también el ingenioso poema improvisado por el Presidente de Honor, Francisco Segrelles, durante el coloquio.

La tónica general durante la comida fue de escuchar aplausos al final de cada intervención, algo harto infrecuente en un club exigente y difícil de impresionar: a la salida en los corrillos de los que participaban animadamente socios ilustres como Luís del Rivero (Sacyr), Arturo Fernández, Román Cendoya (Intereconomía) o el ex Defensor del Menor Pedro Núñez Morgades se escuchaba de quienes habían llegado con escepticismo “¿Pero como no vamos a votarles? Es imposible no votar a estos tíos si aciertan en todo lo que dicen”. Muchos socios veteranos se acercaban a recriminarme en tono ocioso que no hubiese preguntado nada, acostumbrados como les tengo a darle cera al invitado, sea Ángel Gabilondo (PSOE), Willy Meyer (IU), Núñez-Feijoó (PP) o Manuela Carmena (Ahora Madrid, ex PCE).

“Es que Inés me cae bien”. Yo solo intervengo para administrar el rejón de castigo, me encargo de explicar.

A la salida me acerco y le susurro a la protagonista que de vez en cuando haga valer su condición jerezana y defienda los toros. “Bueno, yo no soy muy entendida, pero vamos ya sabes que en Ciudadanos estamos a favor de la libertad”. No entenderá pero estuvo muy torera; lidia suave y en su sitio toros de todos los encastes: desde mi mansa pregunta equivalente al morlaco descastado, hasta las cuestiones más exigentes- auténticos miuras que no logran despeinar a esta joven que se ciñe en corto a unas ideas firmes, atractivas y bien interiorizadas.

Lo dicho, Inés me cae bien.

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