La estrategia de PDRO SNCHZ, condicionada por su negro futuro

La estrategia de PDRO SNCHZ, condicionada por su negro futuro

Pedro ha estado en Portugal. Es una buena noticia que los socialistas viajen, que les hace falta. El problema es que Pedro ha ido a ‘coger ideas’ a Portugal. Visto así, gusta menos: se podía haber ido a Alemania o Reino Unido a por ideas -en Portugal lo recomendable es ir a por toallas-, que es donde está demostrado que tienen buenas ideas, como por ejemplo formar Gobiernos estables -la muy mencionada ‘gran coalición’- o combatir el independentismo desde la unidad -la plataforma ‘Better Together’ de Tories, Laboristas y LibDems-. Pero no: Pedro ha ido a por ideas, y vuelve con la idea de hacer una coalición de muchos partidos para derrocar al PP. Insisto, no es Portugal el sitio donde obtener ideas -ojo, que Venezuela es peor- pero es que además la idea que el PSOE presenta como un “pacto a la portuguesa” no es tal, ya que la situación electoral en España y Portugal era radicalmente diferente, lo cual explicaré en otro artículo.

Brevemente, ocurre que en Portugal bastaban los diputados socialistas y comunistas. Si Pedro Sánchez fuese capaz de aglutinar en torno a su brillante gestión e impecable partido a dos partidos comunistas (IU-UP y Podemos), nacionalistas catalanes (En Comú Podem), nacionalistas gallegos (En Marea), nacionalistas valencianos (Compromís) y nacionalistas conservadores vascos (PNV), lo cual sería una proeza política pero una desfachatez moral, aún le faltarían para superar el NO de PP, Ciudadanos y Convergencia, los diputados de Esquerra. Es decir, con toda esa ensalada de comunistas, chavistas, conservadores cristianos y nacionalistas de toda índole, aún necesitaría a los separatistas republicanos, que no quieren referéndum: quieren la independencia y punto.

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Pedro Sánchez con Antonio Costa, líder de la coalición de perdedores que desalojó al ganador de las elecciones, Pedro Passos Coelho, del Gobierno portugués

Conclusión: la coalición de izquierdas es imposible. Y además, no es ‘a la portuguesa’.

¿Puede Pedro Sánchez no haberse dado cuenta de este hecho? Siento decepcionarles, pero ni siquiera Pedro es tan tonto. Es un digno heredero de Zapatero, no lo niego, pero no es ciego y sabe que esto es absolutamente inviable. Luego ¿por qué insiste? Esta es la pregunta con enjundia. Esta duda es la que ahora mismo tiene en vilo al país y su economía, cuyo principal índice bursátil se está pegando unas costaladas de órdago, ha perdido la barrera de los 9,000 puntos y ha hecho perder en apenas unos días 28 mil millones de euros a las corporaciones que lo conforman. ¿Por qué no reconoce Pedro Sánchez que la coalición es imposible, y se atiene a un pacto con el PP o confirma que serán necesarias unas nuevas elecciones generales?

Porque no tiene donde caerse muerto.

Es crudo. Es jodido. Pero es la realidad: Pedro Sánchez no tiene ningún futuro político ni profesional. Hay varios panoramas que un político perdedor puede afrontar: los hay que tienen un puesto fijo al que volver, como Alfredo Pérez Rubalcaba (Profesor de Química), Soraya Sáenz de Santamaría (Abogada del Estado) o Mariano Rajoy (Registrador de la Propiedad). Pedro Sánchez no es de éstos. Los hay, que por haber ocupado cargos de relevancia, pasan a tener una pensión vitalicia, como ministros, Presidentes Autonómicos o el Presidente del Congreso, y entre estos destacan los ex-Presidentes del Gobierno, que pertenecen al Consejo de Estado, fabulosamente remunerado. Pedro Sánchez tampoco es de estos. Finalmente, los hay que dan el salto a la empresa privada -las famosas puertas giratorias- o bien porque realmente han demostrado un enorme talento, o bien porque tienen una agenda de contactos bien nutrida o bien como contraprestación por alguna corruptela cometida en favor de su nuevo empleador. Pedro Sánchez no es de estos. 

No hay manera posible para ninguna empresa seria de justificar el fichaje de Pedro Sánchez en base a sus méritos, logros y habilidades, puesto que es vox pópuli que tiene un encefalograma plano, y además de no tener un puesto fijo en la Administración esperándole, sería una degradante humillación pasar de liderar el partido a ser un mero militante raso que pasa los siguientes treinta años de su vida mendigándole al politburó socialista un ‘carguete’ de esto o lo otro. Por si esto fuera poco, no conviene olvidar que apenas tiene cuarenta y pico años en los que solo ha sabido pegar carteles del partido, limpiarle las botas a sus jefes y ganarle unas meritorias primarias a un coloso de la política e intelectual de prestigio como es Eduardo Madina -un día me estalla el ironicómetro-. Sánchez no ha sido nadie en la vida política española: no ha ocupado ningún cargo de responsabilidad en el Gobierno central o los autonómicos, y de perder ahora la Secretaría General del partido no tendría cartel para dar conferencias, ni charlas ni nada. No tendría una agenda nutrida de políticos y empresarios de talla mundial, ni tendría experiencia gestionando presupuestos, crisis internacionales o un Consejo de Ministros. Con un bagaje político tan pobre y un bagaje profesional nulo, al guapo Pedro quizás la salida profesional más tentadora que le queda es que le empleen en las saunas gays que regenta su suegro.

Pedro sabe esto, como sabe que la coalición de izquierdas no va a ocurrir, pero va a aguantar hasta el final para mantenerse al frente del PSOE hasta que pueda ganar el congreso socialista anunciado. El primer paso es evidente: dilatar la investidura de Rajoy y acabar negándosela. A partir de ahí, tengo menos claro los planes de Pedro Sánchez, pero sospecho que los tiros van en la dirección de permitirme disfrutar de mucha televisión a lo largo de su intento de ser investido. Si finalmente hay elecciones en Cataluña –no está tan claro– se va a montar un follón que impedirá que España celebre comicios hasta el verano pero tampoco permitirá que el PSOE celebre el congreso ‘guillotinador’. Si el plan le sale bien, será candidato y probablemente Podemos le pase por la izquierda, pero aspira a lograr o bien la Presidencia o bien una cartera en el Gobierno chavista.

Si le sale mal -y hay muchos riesgos- ya saben:

Pedro tendrá que sostener el negocio familiar 😉

Los-negocios-secretos-del-suegro-de-Pedro-Sanchez

La Sala Adán, una de las saunas gays del suegro de Pedro Sánchez

 

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