Desastre Convergencia: muere el proceso independentista

Desastre Convergencia: muere el proceso independentista

El naufragio del independentismo en estas elecciones ha sido incontestable: Esquerra y Convérgencia -Democracia y Llibertat- han obtenido unos pírricos 17 escaños de los 47 que Cataluña repartía, que dan al traste con cualquier pretensión independentista. Han sido resultados humillantes para quienes se arrogan la representación de la voluntad popular en Cataluña: dicho pueblo ha demostrado estar cada vez más alejado de estos mesías totalitarios que hoy ya saben que perderán el desafío secesionista que han planteado. Tanto en las filas convergentes como en las republicanas no se puede tener hoy duda de que en ningún caso hay en Cataluña un clamor popular por la independencia: hubo un momento de efervescencia puntual que estos erróneamente interpretaron como el sólido deseo de un pueblo informado, cuando no era sino una errada expresión del descontento que impera no solo en Cataluña, sino en todo el territorio nacional.

1406902175Esta bofetada electoral sin paliativos es especialmente sangrante en el caso de la derecha independentista, que ha cosechado unos resultados pésimos que debieran haber propiciado ayer mismo la dimisión de Artur Mas. Convergencia Democrática de Cataluña ha sido la cuarta fuerza electoral más votada en Cataluña, y en la gran provincia catalana -Barcelona- ha sido quinta, empatando a escaños con los sextos, el PP. Para el lector no versado en aritmética electoral catalana, estos resultados son un auténtico terremoto para los convergentes: el partido de Artur Mas hizo a Jordi Pujol Presidente de la Generalidad de Cataluña durante 23 años, entre 1980 y 2003, en los que dominó la escena política catalana con repetidas mayorías absolutas. En este contexto, para CDC es una debacle indescriptible situarse al nivel del PP en Barcelona y en cuarto lugar en el conjunto de la Comunidad Autónoma.

A mi modo de ver esta debacle histórica es un severo castigo a CDC por dos motivos: por un lado Artur Mas ha demostrado pensar más en su propio interés que en el de Cataluña, puesto que con su dimisión hace tiempo que habría desbloqueado la situación de ingobernabilidad que tanto perjudica a dicha región. Mas le ha puesto trabas al independentismo al que dice adherirse al no tener la altura moral y el sentido de Estado -catalán- para echarse a un lado. Ha hecho gala de un enorme egoísmo y una arrogancia sin límites que le han empujado a pactar con ERC para mantener su sillón; el votante conservador catalán no quiere estar en manos de republicanos (Junqueras) y comunistas (Romeva) y esta es la tesitura en la que les ha puesto su candidato. Por otro lado, muchos en Cataluña gustan de jugar a la ambigüedad respecto a la independencia: durante décadas los Pujol han gozado del voto de muchos de estos fenicios que esperaban con su voto nacionalista conseguir mayores prebendas pero nunca la independencia. Consecuentemente, el viraje hacia el separatismo descarado de Convergencia le ha hecho perder votos por ambos flancos: los secesionistas votan Esquerra puesto que el original siempre mejora a la copia, y los que no lo son definitivamente han perdido a CDC como alternativa.

Sea como fuere, el hecho indiscutible es que el resultado de los de Mas es desastroso, lamentable, injustificable… No queda nada de aquella fuerza hegemónica, y casi toda la culpa la tiene el Presidente Mas, que debería dimitir lo antes posible, enterrar el ‘prusés’ independentista y anunciar el retorno de su partido a lo cabal, que pasa probablemente por retomar la alianza con el más sensato Durán i Lleida y su partido, Unión Democrática de Cataluña.

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Comments

  1. Parece claro que a los partidos independentistas catalanes les ha dado la espalda una buena parte de su público, pero es que Podemos es, más o menos veladamente, independentista. Así que aunque Convergencia y Esquerra vayan a menos no tengo claro que el indepentismo no vaya a más.

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