¿A qué juega el PSOE?

¿A qué juega el PSOE?

Debo reconocer que le tengo un profundo desprecio al Partido Socialista y a todo lo que representa desde que tengo uso de razón; siempre me ha parecido el partido de la gente fea: de la gente resentida y llena de odio que quiere el mal para los demás para camuflar su propia miseria. Ser del PSOE es para gente que ligaba poco en el colegio, que no acabó la carrera… Para ese hermano al que todos en casa tratan de tontico. El PSOE siempre ha representado las peores ideas en boca de las peores personas con las peores intenciones, y eso hace de este partido con 136 años de turbia historia a su espalda una de las formaciones políticas más despreciables del mundo occidental. Aún así, me ha sorprendido la rueda de prensa que ha dado hoy su Secretario General, Pedro Sánchez, cuando ya los resultados parecían inamovibles -el PP aún le arrebató un diputado en los minutos de descuento-, en la que una vez más, se ha demostrado que el PSOE es un partido noqueado que navega a la deriva bajo las órdenes de un comandante confuso y torpe que lo va a hacer hostias contra las rocas como no recapacite.

El PSOE tocó fondo el 20 de noviembre de 2011 cuando su candidato Alfredo Pérez Rubalcaba se hizo con solo 110 escaños de los 350 en liza. Todos pensamos que ese sería el suelo desde el que el partido más antiguo de España rebotaría; pensamos que aquel era un suelo duro, compacto… Irrompible. Resulta que no; a pesar de tener una fácil labor opositora ante el incongruente Gobierno del gris Rajoy, no solo no ha rebotado sino que ha destrozado su suelo histórico y ha bajado dos plantas más de este garaje que ya no sabemos lo profundo que puede llegar a ser. El PSOE solo sentará a 90 diputados en el Congreso de los Diputados, lo cual es una hecatombe para un partido que con Felipe González dominó España con el rotundo poder que le concedían sus 202 diputados ¡Quién te ha visto y quién ve ahora al miserable partido de los mediocres! Por tanto, tonto de mí, esperaba que un cariacontecido Pedro Sánchez anunciaría su irrevocable dimisión esta noche y facilitaría el ascenso de Susana Díaz y el acuerdo PP-PSOE. Nada más lejos de la realidad: sin un ápice de vergüenza y con la dignidad rebozándose por las mugrientas aceras de la Madrid ‘carmenita’ -con apoyo del PSOE claro- un Pedro Sánchez más PDRO SNCHZ que nunca salió radiante a hablar de lo orgulloso que estaba de ser socialista -ver para creer- y soltó en repetidas ocasiones esta perlita:

“Estamos haciendo historia (…) el futuro es nuestro”

Claro, te quedas… A ver, te lo piensas, miras un poco… Buscas la cámara oculta… Pero coño, estás en el salón de casa y está jodido que toda España se haya puesto de acuerdo para gastarte a ti una broma el día de las elecciones, así que acabé aceptando que el tío lo decía en serio: “estamos haciendo historia”. Tócate los cojones. En una segunda lectura entiendo que se refería a que estaban haciendo historia porque habían conseguido el peor resultado de la historia del partido; en ese sentido el impacto histórico es innegable puesto que el PSOE pasa en pocos lustros de ser el partido hegemónico a ser una fuerza menor con un impacto moderado.

Es francamente sorprendente incluso teniendo en cuenta el irrisorio nivel intelectual de los socialistas españoles que nadie se haya planteado en dicho partido por qué caen en picado desde que nos endosaron a un tal José Luís Rodríguez Zapatero, pero yo se lo voy a explicar con la esperanza de que me lean: el motivo por el que al PSOE no lo vota nadie con dos dedos de frente es porque no se fían de ellos. El PSOE que en los mitines de Sánchez hace gala de una gran bandera de España de fondo ha pactado esta década con Esquerra Republicana de Cataluña e Iniciativa por Cataluña-Los Verdes en un tripartito sin más fin que romper España. También montaron una coalición de perdedores para asaltar la Xunta de Galicia, de nuevo con los independentistas -Bloque Nacionalista Gallego- y en Baleares más de lo mismo. También por supuesto han hecho su habitual pinza con los comunistas para negarle el Gobierno de la Junta de las Comunidades de Castilla-La Mancha a Dolores de Cospedal (PP) y para aupar a José Antonio Griñán a la Presidencia de la Junta de Andalucía en detrimento de Javier Arenas (PP). Más recientemente, han apoyado los indescriptibles gobiernos municipales de Podemos en un sinfín de ciudades españolas, incluyendo Madrid donde incluso rechazaron la oferta de Esperanza Aguirre de dejarles gobernar a ellos. El único partido con el que el PSOE se ha negado a pactar ha sido con el PP: decía Sánchez en campaña que “con Ciudadanos se puede pactar porque son la derecha civilizada”. Claro, no como los bárbaros caníbales del PP que se comen unos a otros con pimienta… No te jode.

Por favor, señor Sánchez.

1119946619_850215_0000000000_sumario_normal

Emilio Pérez Touriño (PSOE) se alió para desbancar a un PP ganador en Galicia con los separatistas gallegos. Aquí con su socio en la Xunta, Anxo Quintana (BNG)

Es abyecto que el PSOE esté más que contento de pactar con separatistas y comunistas de toda condición pero muestre su incondicional rechazo a entenderse con un partido que -corrupción aparte- también defiende la democracia y el Estado del Bienestar, haciendo gala de fuertes tintes socialdemócratas. Además ¿saben qué? No solo es aberrante y nauseabundo que el PSOE muestre su auténtica cara radical, intolerante y sediciosa sino que es la razón de sus patéticos resultados electorales; habiendo tantas opciones electorales de izquierda radical, es evidente que el votante del PSOE tiene un perfil moderado: personas de fuerte tradición socialdemócrata que sin embargo no se dejan embaucar por los intelectualmente pobres populismos de Podemos, Izquierda Unida, Compromís y demás. Personas que defienden los derechos sociales y la solidaridad sin renunciar al liberalismo económico y el fomento de la iniciativa privada y la inversión. Si esas personas simpatizasen con las bolivarianas y a veces estalinistas tesis de Podemos, habrían votado a Podemos o cualquiera de sus marcas blancas. Asimismo, hay millones de españoles con un fuerte arraigo por el partido de sus padres y sus abuelos que, sin embargo, se sienten profundamente orgullosos de ser españoles. El hecho de que pudiendo alcanzar acuerdos con un partido de carácter nacional como el PP, cuyo compromiso con la nación es firme, el PSOE prefiera aliarse con quienes quieren romper España para instaurar pequeñas repúblicas de extrema izquierda es asqueroso y les hace perder muchos votantes que migraron a UPyD primero y a Ciudadanos después, conscientes de que votar al PSOE equivale a traicionar a nuestro país.

tripartito

El tripartito de la vergüenza: José Montilla (PSOE) gobernando Cataluña con el separatista Josep Lluís Carod Rovira (ERC) y el comunista Joan Saura (ICV)

La última demostración de esta penosa estrechez de miras que aturde al PSOE desde tiempos inmemoriales llegó hoy, cuando una vez más sus analfabetos jerifaltes declinaron la posibilidad de hacer una gran coalición con el PP, o por lo menos facilitar la investidura de estos. España se enfrenta a problemas graves: la pérdida de población, el desafío separatista en Cataluña, la crisis que se apaga demasiado despacio, la precariedad laboral… Son todos problemas graves que ameritan rápidas, valientes y decididas respuestas. El compromiso del PP con España es lo suficientemente fuerte como para permitirles buscar el diálogo con el PSOE: siempre han estado dispuestos los populares a dejar de lado sus ideas y valores para buscar consenso con sus oponentes en defensa de los intereses de todos. El PSOE en cambio se burla de todos los españoles exhibiendo banderas nacionales en el sur mientras en Cataluña defiende la plurinacionalidad de Estado, o pacta con los separatistas en Galicia, Valencia y Baleares. El PSOE dice ser un partido moderado al tiempo que busca la alianza con los radicales comunistas y desprecia los ofrecimientos de los demócratas conservadores. El PSOE declina gobernar la ciudad de Madrid cuando el PP les ofrece su apoyo, para poder así brindarle el suyo a los chavistas financiados por Irán que tantos desmanes nos están haciendo sufrir a los madrileños.

imag2-1

A pesar de que Esperanza Aguirre (PP) le ofreció ser alcalde de Madrid, Antonio Miguel Carmona (PSOE) traicionó a sus votantes y rechazó regir la capital para cederle sus votos a Manuela Carmena (Ahora Madrid-Podemos); afiliada durante casi dos décadas al Partido Comunista de España

Esta vez a los españoles se les ha acabado la paciencia: el PSOE solo gana Andalucía y Extremadura -por la mínima- pero cae hasta la cuarta posición en varias CCAA. A nivel nacional menos de uno de cada cuatro españoles ha votado a los socialistas, por lo que al ritmo que Podemos les roba electores, se podría decir que el PSOE está lindando con el ostracismo, y de esta manera alarmante se acerca a la marginalidad. Si el PSOE no se deja de gilipolleces y demuestra de una maldita vez algo de sentido de Estado y algún conocimiento económico -los suficientes para oponerse a Podemos- los pocos ilusos que aún votan socialista se irán definitivamente a otro partido: los más tontos a Podemos, porque siempre es mejor el original que la copia, y los que tengan algún tipo de conciencia política a Ciudadanos o cualquier otra formación que defienda la cultura democrática occidental y la unidad de España.

El PSOE debe salir de esa cueva mundana de deshonor y traiciones en la que ha acampado, o afrontar que dicha caverna oscura y pestilente de contrariades e ignominias sea su lugar de entierro. 

Share

Deja un comentario