Un viaje precioso a la plaza de toros cuadrada: Santa Cruz de Mudela

Un viaje precioso a la plaza de toros cuadrada: Santa Cruz de Mudela

Para los no aficionados y hasta para parte de la afición más joven, los toros se lidian en espacios circulares: el ruedo de una plaza de toros -o de un tentadero- como su propio nombre indica es redondo, incluso si el toreo mantiene ese maravilloso aura romántico que conduce a que algunos de los cosos más insignes del mundo tengan un contorno deforme -la Real Maestranza de Caballería de Sevilla- o directamente ovalado, como el Coliseo Romano de Arles o el coso romano bautizado como Arenas de Nîmes. Lo que no creerían es que existen plazas de toros rectangulares, o cuadradas: es notorio que en la antigüedad en las tardes de Feria las ciudades medievales cerraban con talanqueras la Plaza Mayor, echaban albero y lidiaban reses bravas en un entorno acabado en ángulos rectos. ¿Pero hoy en día? Hoy en día, para sorpresa de muchos, permanece en pie y activa una anciana placita de toros cuadrada, adosada a una ermita perdida entre las lomas amarillas del Campo de Calatrava, en las primeras estribaciones de la Sierra Morena, que constituye una de las joyas desconocidas del legado cultural, arquitectónico, histórico y artístico de la tauromaquia. La plaza de toros más antigua de España. Ni más ni menos.

Durante años he llevado en secreto la existencia de este maravilloso lugar -no deseo que se convierta en atención de masas- del que tuve conocimiento gracias a un veterano aficionado muy peculiar: nació en Inglaterra, creció en Madrid donde se educó en el Liceo Francés, es judío de origen iraquí, habla portugués y ruso, se viste con capa española y toca la guitarra clásica de nuestra tradición como los ángeles. Celebro la compañía de personas que viven su pasión por España con tanto entusiasmo como yo, y le agradezco a este buen y docto amigo que me hablase de esta plaza de toros tan especial. Desde que fui con él a conocerla, a uno de los dos únicos festejos que en ella se celebran cada año, me convertí en un fijo de estos eventos que hoy me dispongo a compartir con usted, querido lector, con la confianza de que sabrá utilizar esta información con inteligencia, y que se apuntará a la próxima corrida, a finales de abril.

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Pared que comparten la ermita y la plaza de toros, sobre el que está el tendido más cómodo -y más solicitado-. Si no entran con tiempo pueden acabar viendo las faenas de pie, asomados al callejón

La Plaza de Toros de las Virtudes se encuentra aneja a la Ermita de Nuestra Señora de Las Virtudes, y aunque en un principio se diseñó como plaza urbana que sirviese para aparcar los carruajes y como lugar de reunión al término de los ritos religiosos, acabó convirtiéndose de manera permanente en el coso taurino que es hoy. El conjunto formado por la plaza de toros y la ermita fue declarado Monumento Histórico Nacional en abril de 1981, si bien creemos que fue construida en 1641 puesto que esta es la fecha que aparece grabada en el dintel de la Puerta Grande, lo que convierte a esta plaza de toros en la más antigua de la que se tiene conocimiento. Asistir a una corrida de toros en este cuatricentenario edificio es una de las experiencias más apasionantes que, como gran entusiasta de España y gran aficionado a la Fiesta, he podido vivir: sobre el tejado de tejas antiguas -la mayoría rotas- se ven los árboles que camuflan este enclave entre las lomas del campo manchego, y el ambiente antes, durante y después del festejo, te absorbe y te envuelve en el mar de charangas, colores, tinajas de vino y barreños llenos de altramuces que invaden las inmediaciones del coso. Todo el espectáculo desde los primeros acordes de clarines y timbales hasta que se da muerte al último astado, así como los prolegómenos y celebraciones posteriores son inolvidables: la peculiar forma del ruedo -que es imitada en concordancia por las líneas de los tercios- altera todas las facetas de la lidias, desde el recorrido del paseíllo hasta la ubicación de la Puerta Grande y las de cuadrillas, arrastre y chiqueros, por lo que es imposible olvidar lo peculiar de la tarde de toros que se está presenciando.

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El ‘ruedo’ y la ermita vista desde otra punto del tendido

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Paseíllo del primer festejo que presencié en esta plaza singular y también el primero en el que viví lo más grande que tiene la Fiesta: el indulto. Corrida mixta con un lote de cuatro toros y dos novillos de Cebada Gago en la que el matador de toros manchego Aníbal Ruíz indultó al cuarto de la tarde. 8 de septiembre de 2012.

Dependiendo de las posibilidades económicas se celebran anualmente una novillada y una corrida de toros o dos novilladas; estas son el 24 de abril -día de San Marcos- y el 8 de septiembre -día de la Virgen de las Virtudes- por lo que los festejos pueden celebrarse entre semana si así lo dispone el calendario. Tiene un aforo de 3500 localidades y -aunque se llena- no es fácil hacer los trámites a distancia: es mejor llegar con tiempo y comprar las entradas en taquilla. La entrada es libre por lo que procure entrar con tiempo, yo el año pasado acabé sentado encima de una talanquera, no digo más. El precio suele rondar los 20-25 €. Es una tarde de toros ideal para pasar con niños e inculcarles el amor a la Fiesta, puesto que vivirán de cerca el espectáculo y la música de la orquesta y se respira un ambiente más cercano, familiar y festivo que en plazas de mayor importancia taurina: espere ver muchas orejas y probablemente a la terna al completo abandonar el recinto a hombros. Es una de las poquísimas plazas en las que el público tiene acceso al ruedo acabado el festejo: hágase una foto con las cuadrillas o los maestros y aproveche para hacer una foto panóramica desde el centro del ruedo. 

 

La Plaza de Toros de Las Virtudes se encuentra en la pedanía del mismo nombre, a 6 kms de Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real, Castilla-La Mancha). El plan ideal es recorrer los 230 kms que separan Madrid de Santa Cruz de Mudela por la mañana, visitar la ermita, comprar las entradas y comer en los tenderetes típicos de los pueblos en Feria, en las inmediaciones del recinto. Después de la corrida le recomiendo con fuerza que duerma en Santa Cruz en el Hotel Casa Palacio 4*, un caserón precioso -estilo Parador- que tiene unos precios sorprendentemente económicos. Desayune al borde de la piscina con vistas a la bodega y no se vaya sin meter la nariz en la Iglesia de Ntra. Señora de la Asunción, de estilo gótico tardío -siglo XVI- que está al lado del hotel. Si tiene tiempo, de camino a Madrid pare a hacerse una foto con los molinos manchegos de Consuegra y tómese una tapa de altramuces con la cerveza en el Parador de Manzanares. 
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