Engrandecieron el fútbol VIII: René Higuita

Engrandecieron el fútbol VIII: René Higuita

Ha habido muchas jugadas inolvidables: las grandes galopadas de Denilson por el carril izquierdo del Benito Villamarín haciendo eternas bicicletas, las chilenas imponentes de Hugo Sánchez, la ‘cola de vaca’ de Romario, el ‘aguanís’ de Raúl, la ruleta de Zidane… Jugadas que nos han levantado del asiento, que han hecho que se nos saliese el corazón por la boca o que nos han obligado a agarrarnos a la butaca con las dos manos para que la tensión no nos hiciese explotar. Ha habido genios capaces en una tarde de hacer las más pícaras como la Mano de Dios y la más exquisita en ese gol tantas veces narrado por Víctor Hugo Morales en que el ‘barrilete cósmico’ deja atrás a toda una selección inglesa para acercar a la Argentina a su segundo Mundial. Ha habido muchas jugadas memorables que guardamos en la memoria con cariño y emoción, pero ninguna me sacude con tanta potencia como aquel instante en el que todos lo vemos por primera vez y dudamos:

-¿Qué cojones ha hecho?

-No sé, parecía como que le daba raro…

-Cámara lenta-

-No me lo puedo creer…

– ¡¡La madre que lo parió!!

Era el 7 de septiembre de 1995 y la Selección Colombiana de Fútbol se enfrentaba a los fundadores de este deporte en el legendario estadio de Wembley. Un Higuita adelantado repelió el tiro bombeado de Redknapp con una arriesgada acrobacia que ha pasado a la historia bautizada con el nombre de ‘el escorpión’.

René Higuita es uno de los futbolistas más atípicos de la historia por una infinidad de razones que van desde su excéntrico e indescriptible ‘look’ hasta los turbios episodios en los que puso su honorabilidad en cuestión declarando públicamente su amistad con Pablo Escobar Gaviria, al que visitó en prisión en 1991. Más tarde, en el verano de 1993 Higuita estuvo implicado en un secuestro en el que intercedió para conseguir la liberación de la hija de un amigo de Escobar. Pasó 6 meses en la cárcel en Bogotá, perdiéndose el Mundial de EEUU 1994 y llegando a hacer una huelga de hambre que copó los titulares de la prensa internacional. El genial meta cafetero nunca llegó a salir de una maraña de escándalos que incluyeron la agresión a un periodista contrario en un transbordo aéreo en que se cruzaron; una espiral de ‘sinsentidos’ que culminó con la suspensión de 6 meses impuesta por la Federación Ecuatoriana de Fútbol tras dar el colombiano positivo por cocaína tras un encuentro liguero de su equipo -Sociedad Deportiva Aucas-. Higuita no fue un santo y solo es justo añadir que nunca pretendió serlo: fue un tipo caótico y alegre, errático y carismático que proyectó su figura inolvidable sobre el fútbol colombiano, que vivió un auge inédito durante los años en que René blindó la portería de la Selección Colombiana de Fútbol.

A pesar de una vida confusa y tumultuosa que le impidió brillar en Europa, el Loco Higuita tuvo una prolífica carrera de 24 años entre 1985 y 2009 en la que defendió el arco de multitud de equipos de su Colombia natal, Ecuador, Venezuela, México y durante seis meses la del Real Valladolid, en la Primera División del fútbol español. No jugó en las grandes ligas europeas -a excepción de ese ‘impasse’ en Pucela- ni en los prestigiosos equipos de Argentina, Brasil y Uruguay; y sin embargo pocos futbolistas en el mundo son más conocidos que René Higuita. Sin duda lo que hizo de este díscolo portero sudamericano una estrella idolatrada en todos los rincones del globo fue su doble faceta de portero-goleador y, muy especialmente, su querencia por el estilo de arquero-líbero que tanto aportaba al defensivo estilo del combinado colombiano con el que Higuita desarrolló esa jugada legendaria que está ya en los anales de la historia y que los hombres de fútbol no nos cansamos de ver.

Irreverente, dramático, alegre, desenfadado, seguro, confiado, cómico, atrevido; René Higuita fue el corazón y los pulmones de una Selección Colombiana que alcanzó su época dorada bajo su liderazgo. ‘Pacho’ Maturana -su técnico- nunca ocultó cuánto influía este arquero irrepetible en la moral de un equipo que por primera vez gozó del respeto de sus rivales, gracias a una plantilla excelente que contaba con Carlos Valderrama, Freddy Rincón, ‘Tren’ Valencia, ‘Tino’ Asprilla y Leonel Álvarez y que él comandó durante 12 años en los que el conjunto cafetero jugó muy bien al fútbol bajo la inspiración del primer portero goleador de la historia: un pionero en esta doble función que luego fue superado por José Luís Chilavert y Rogério Ceni pero que tiene el reconocimiento del mundo del fútbol por haber reinventado una posición a menudo tildada de aburrida a la que él dio un toque especiado acorde con su explosivo carácter. Temerario y bravo, Higuita nunca dejó de ser un portero con rigor y seguridad que sin embargo amedrentaba a los rivales con la seguridad que exhibía en esos vistosos lances en que sacaba el balón jugado y reivindicaba el talento individual de quién debe frenar sus ansias de balón mientras guarda la portería.

Por todo ello; por ser un futbolista irrepetible capaz de lo mejor y lo peor, de subir al cielo o descender al infierno sin perder su poderoso carisma y su magnética manera de entender el fútbol; por haber liderado desde la posición más atrasada a una selección que trató exquisitamente al balón y por haberse ganado el respeto del mundo del balompié, René Higuita merece un hueco aquí. José René Higuita Zapata. Un loco que engrandeció el fútbol.

Un portero legendario.

René Higuita nació en Medellín, Colombia hace 49 años, de los cuales ha dedicado 24 al fútbol profesional entre 1985 y 2009. A lo largo de su dilatada trayectoria anotó 41 goles en partidos oficiales, siendo el portero pionero en esta cuestión y durante muchos años el arquero más goleador de la historia. Su descomunal talento con los pies impulsó el debate sobre la necesidad de fomentar el uso de estos entre los porteros, desembocando en la conocida como ‘Ley Higuita’ que establecía la falta por cesión, sancionada con libre indirecto, que obligaba a los metas a jugarla con los pies cuando la recibían de un compañero. Este genial futbolista ganó con el equipo de su vida -Atlético Nacional- un Campeonato Colombiano, una Copa Libertadores y dos Copas Interamericanas, siendo considerado por la IFFHS el octavo mejor portero sudamericano del siglo XX, a pesar de no haber jugado nunca en las grandes ligas. Dejó un imborrable recuerdo entre los aficionados de todo el planeta que encontraron en este simpático y talentoso guardameta un motivo más para adorar este increíble deporte que permite que sucedan cosas tan increíbles como las que hacía el inimitable René Higuita.

 

Share

Deja un comentario