Piqué debe ser expulsado de la Selección Española

Piqué debe ser expulsado de la Selección Española

El 2016 que está a punto de comenzar es un año importante para la Selección que tendrá que defender su corona europea en Francia, tras haberse alzado con el título en las últimas dos reuniones: Austria y Suiza 2008 y Polonia y Ucrania 2012. En el equipo que vista los colores nacionales en dicho torneo el próximo verano no puede estar Gerard Piqué, tras sus lamentables declaraciones mofándose de un compañero de selección -Álvaro Arbeloa- que se suman a tantas otras salidas de tono que han tenido víctimas de todo tipo, desde directivos federativos hasta un anónimo agente de la Guardia Urbana de Barcelona, pasando por el Rey de España. Piqué ha desarrollado con los años una prepotencia irritante que le lleva a expresarse a menudo de manera arrogante y con un tono faltón, lo que exaspera a público, compañeros y rivales y le ha convertido, definitivamente, en un jugador impropio de pertenecer a la plantilla del equipo nacional de España.

Gerard Piqué llama ‘cono’ a su compañero de Selección, Álvaro Arbeloa, en la zona mixta del Camp Nou tras el encuentro ante del Deportivo de la Coruña

https://www.youtube.com/watch?v=cEiXC3XIKrM

En este asunto juega un papel fundamental Vicente del Bosque, que ha dado a lo largo de los años sobradas muestras de su mediocridad como gestor de equipos humanos: ha sido incapaz de contrarrestar el poder y la influencia de las ‘vacas sagradas’ del vestuario, ante los que cede en las alineaciones y la convocatoria para desesperación de muchos españoles que tenemos fe ciega e incondicional en nuestra selección. La mejor muestra de esta falta de arrojo del Marqués del Bosque es su incomprensible apoyo al díscolo central culé, al que excusó tras haber sido cazado de parranda a las 6 de la mañana por Gijón, en plena convocatoria con el combinado nacional y sin permiso. También ha defendido Del Bosque a capa y espada el compromiso de Piqué con la selección, lo cual no es sino el apoyo a un argumento torticero y falaz que no contenta a nadie -de ahí los pitos-, puesto que Piqué repite incansablemente que «(su) compromiso con la selección es incuestionable». Lo es, puesto que nunca falta a las convocatorias del entrenador, pero en esta media verdad esconde una gran mentira, porque el compromiso que hay que tener, -y del que Piqué carece- es con España: para jugar en la Selección Española lo que hace falta es sentir como propia a la nación española, su gente y sus símbolos. Es vox pópuli que Piqué es separatista, puesto que a falta de una declaración explícita, en En Tres Vuelcos somos buenos entendedores: solo nos queda concluir que el susodicho no se siente identificado con nuestro gran país cuando pasea por la Diada independentista, festeja eliminar al Madrid en Copa bramando «¡vamos a ganar la Copa de vuestro Rey! ¡Jodeos españolitos!» y sigue en las redes sociales a diferentes políticos de Convergencia Democrática de Cataluña e Izquierda Republicana de Cataluña. Está bien, no vamos a matarle ni contrariarle de ninguna forma, pero le exigimos desde esta plataforma que se ciña a sus ideas y renuncie a jugar con la Selección Española, como han hecho otros futbolistas que no sentían la camiseta en el pasado. Aún hay incrédulos que argumentan que Piqué sí siente los colores, puesto que va con España sin cobrar, lo cual es un razonamiento absurdo puesto que, indirectamente, la proyección de la imagen de un futbolista y su correspondiente ‘caché’ van íntimamente ligados a su buen hacer en los grandes torneos internacionales.

Ahondo en el conflicto con Álvaro Arbeloa: me gustan los futbolistas macarras y cancheros que no se contentan con los límites encorsetados del muy políticamente correcto fútbol moderno, de hecho la sección que desarrollo sobre grandes glorias del pasado que engrandecieron este deporte da buena cuenta de ello. No obstante, no recuerdo haber visto nunca un golpe tan bajo como el que Piqué le propinó a Arbeloa: me caen bien los grandes marrulleros como Stoichkov o Juanito, que gustaban de meterle caña al rival en el campo e incluso fuera de él, pero Piqué ha vulnerado todos los códigos de honor al mofarse de las cualidades futbolísticas de un compañero de una manera tan hiriente; una cosa es decir «estos hablan mucho pero luego en el campo nada» o «ya le gustaría a Arbeloa jugar en el Barça» y otra muy diferente aprovechar la agresividad sardónica de un término burlón acuñado por el ‘twitterismo’ y propagado por la peor fauna periodística para agredir a un compañero de equipo. Piqué mejor que nadie debería saber lo injustas que pueden ser las redes sociales y la cantidad de buitres que pueblan las redacciones porque él lo ha sufrido en sus carnes muchas veces -recuerdo Clásicos con todo el Bernabéu cantando «Piqué yo me follo a tu mujer» o «Es una puta, Shakira es una puta» e incluso «A Shakira cualquiera se la tira»- y debería juntar algo de honorabilidad para solidarizarse con un colega de profesión con el que ha levantado la Copa del Mundo y al que han puesto el mote de ‘cono’ sin hacer justicia ni a su talento en el campo ni a su inconmensurable palmarés que también incluye Eurocopas, dos Champions y muchos trofeos más.

Gerard Piqué celebra el triplete culé burlándose de la fiesta de cumpleaños de Cristiano Ronaldo

En muchas ocasiones en las que Piqué ha demostrado vivir al margen de la buena educación, y en momentos en que ha mostrado su poca adhesión a la nación, defendiendo los pitos al himno, justificando el independentismo y faltando al respeto al Rey que preside y entrega la Copa, Del Bosque ha salido a defenderle con el ya manido «Gerard es un buen chico». ¿Como se sentirá Del Bosque viendo que todos sus esfuerzos son inútiles porque una y otra vez «el buen chico» insiste en pudrir el ambiente en la Selección, y le deja en pelotas con continuas salidas de tono que dejan en un lugar muy comprometido al técnico? No lo sé: la sensatez dicta que Del Bosque resuelva sin miramientos apartar a Piqué de por vida del equipo nacional, pero en tantas ocasiones los futboleros hemos vaticinado sin éxito que esta sería su reacción que ya no sé si aventurarme con las predicciones. Por poner un caso, no tuve ninguna duda de que Piqué no volvería a vestir la camiseta rojigualda después de que en la celebración del Mundial 2010 se viese claramente como escupía por la espalda al Directivo de la Real Federación Española de Fútbol Pedro Cortés, y acto seguido le señalara y se mofara con sus compañeros del FC Barcelona. Por un lado, Piqué debía haber estado asomado a la azotea del autobús agradeciendo a los españoles su apoyo y su presencia, pero esta triste omisión se queda enana al lado del asqueroso desprecio que supone proyectar tus flemas sobre la camiseta de otra persona, cuando además no está mirando. Que Piqué permitiese que un señor como es el ex-Presidente del Valencia CF pasase toda la tarde con una camiseta puesta de la que colgaban sus mocos es vomitivo, nauseabundo… Es uno de los gestos de mayor ruindad que recuerdo y es una actitud absolutamente impropia de quién representa al pueblo español por los campos del mundo.

Piqué escupe por la espalda y se ríe del directivo de la RFEF Pedro Cortés, ex-Presidente del Valencia CF, en la celebración del Mundial 2010. Gran Vía, Madrid. 

Los españoles somos -la mayoría- personas honradas y nobles. Personas buenas que formamos un pueblo decente que a lo largo de los siglos se ha caracterizado por mirar a sus enemigos a la cara y confrontarlos con honor. Los españoles no nos sentimos identificados con las formas de Gerard Piqué, que vende a sus colegas en público, escupe por la espalda a sus superiores, interrumpe la rueda de prensa de rivales a los que ha derrotado con contundencia y ofende al Presidente rival, se mofa de la celebración del trigésimo cumpleaños de Ronaldo y ningunea a los agentes de la Autoridad, por lo que Del Bosque antes de dimitir y dejar la Selección en manos de alguien que acometa una necesaria renovación, debe prestar un último servicio al fútbol y apartar a este niñato insolente del combinado nacional, del que formar parte es un privilegio que el central del Barça claramente no valora.

Gerard Piqué desprecia al agente de la Guardia Urbana que multa a su hermano. (Creo que son las inmediaciones del Hotel Arts, Playa del Somorrostro, Barcelona)

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