Mourinho debe volver al Real Madrid

Mourinho debe volver al Real Madrid

Nos acostábamos ayer en shock con la noticia del Chelsea FC había hecho efectiva la destitución de José Mourinho; es la primera vez que el laureado técnico portugués sufre una rescisión unilateral de contrato por parte del club al que entrena, y supone un varapalo importante en la carrera de un hombre que presume de ser infalible y se hace llamar ‘The Special One’. Ciertamente, la temporada que estaba llevando a cabo el equipo londinense bajo la dirección del luso era pésima: a pesar de contar con uno de los presupuestos más elevados del mundo y un amplio elenco de estrellas, el club inglés está a un solo punto del descenso en la Premier League y desarrollando un fútbol deslucido y plano.

rafa_benitezjpgCuriosamente, José Mourinho llevaba semanas en una situación similar a la que atraviesa Rafa Benítez en el Madrid: el técnico blanco tampoco ha sabido motivar a un plantel que cuenta con futbolistas de relumbrón que, sin embargo, no están rindiendo al nivel esperado para desesperación de un entrenador que asiste con impotencia al hundimiento progresivo del que está siendo víctima este Madrid desorientado que está noqueado en Liga -a 5 puntos de Barça y Atleti- y eliminado en Copa prematuramente y con ridículo antológico incluido. En ambos casos, el prestigio de estos entrenadores no corre peligro puesto que la comunidad futbolera concuerda en que ambos son experimentados entrenadores cuya trayectoria intachable está fuera de toda duda. No obstante, también es casi unánime la sensación de que, por el motivo que fuere, no han sido capaces de congeniar con sus futbolistas; no han podido inculcarle a plantillas trufadas de futbolistas caprichosos y egocéntricos el modelo de juego que ellos propugnaban. Chelsea y Real Madrid son equipos a la deriva: Presidentes hastiados, aficionados decepcionados e irritables, futbolistas impredecibles, capaces de lograr meritorias actuaciones en Champions y perder estrepitosamente en Liga y dos hombres que sencillamente han perdido el control del timón de las enormes naves que estaban llamados a llevar a buen puerto.

No es, como digo, ni culpa exclusiva de Mourinho ni de Benítez, pero es obvio que Madrid y Chelsea necesitan un revulsivo que difícilmente se puede dar mientras estos dos duren en el cargo. Desde En Tres Vuelcos proponemos que Mourinho tome las riendas del Real Madrid en sustitución de un Rafa Benítez superado por las circunstancias al que sin embargo no le costará encontrar trabajo en otro lugar dado que su calidad está fuera de toda duda -en el Chelsea mismamente-. Me centraré en exponer brevemente los motivos por los que Mourinho es el candidato ideal para ocupar el banquillo que Benítez debe abandonar.

Durante sus tres temporadas en el Santiago Bernabéu, Mourinho entabló una relación especial con una afición que supo reconocer su extraordinario carisma y su profesionalidad: el Madrid es un club muy complicado que está excesivamente expuesto a, e influenciado por los medios de comunicación, pero Mourinho supo no solo enfrentarse a estos cuando sintió que estaban obstaculizando su labor al frente del equipo, o perjudicando al mismo, sino que además puso al club por delante de su persona sentando a jugadores clave como Iker Casillas, consciente de que le lloverían palos de todos los estamentos mediáticos pero con la convicción de que era lo mejor para el equipo -como se demostró más adelante-. No es menos cierto que, al término de su última campaña en la capital de España, una importante facción del madridismo estaba muy enfrentada a un técnico que no siempre supo mantenerse del lado adecuado de la raya; no obstante creo que, vigilando las formas, Mourinho no tardará en volver a ganarse al Bernabéu. Esta creencia emana de dos realidades ineludibles: por un lado hay una nada despreciable sección del madridismo que nunca abandonó el ‘mourinhismo’ y siempre ha defendido las drásticas medidas y férrea disciplina que imponía el manager portugués. Por el otro, no debemos olvidar que incluso aquellos que acabaron -acabamos- enfrentados al de Setúbal, fueron -fuimos- entusiastas ‘mourinhistas’ durante sus dos primeras campañas.

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Pancartas desplegadas por la peña Ultras Sur en el último partido de José Mourinho como entrenador del Real Madrid. Rezan: «Mou te queremos» y «Mourinho gracias por luchar contra viento y marea»

Asímismo, los detractores de José Mourinho le acusan de haberse enemistado con la plantilla en una tercera temporada muy tensa en la que el clima en el vestuario era irrespirable. Argumentan que, dado que muchos de aquellos futbolistas siguen en el plantel, sería irresponsable traer de nuevo a Mourinho. Esta corriente dentro del madridismo argumenta con lucidez que el problema de Benítez es precisamente la mala relación que tiene con sus futbolistas, para lo cual traer a Mourinho no solo no representa la solución, sino que significa echar más leña a un fuego que ya produce terroríficas llamaradas. Si bien esto es una realidad innegable, considero que dicho argumento está cojo porque evita cargar sobre las espaldas de la plantilla la pesada losa de culpa que merece: Ancelotti fue despedido por su excesiva complacencia con un conjunto al que permitió fiestas y excesos que mermaron la concentración del equipo en el tramo clave de la temporada, lo que llevó al Madrid a dejar las vitrinas vacías la pasada campaña. Benítez vino para disciplinar a unos futbolistas díscolos que, hastiados de la exigencia marcial de Mourinho, vivieron años tranquilos bajo la batuta de Carletto. El hecho de que Benítez no haya sido capaz de disciplinarlos no significa que no deba hacerse: los futbolistas del Real Madrid han demostrado una notoria falta de actitud, impropia de futbolistas de élite como ya escribí aquí y esto debe ser corregido. ¿Quién mejor que Mourinho? A mi juicio, nadie: conoce el club a la perfección, tiene afinidad con el Presidente y el respaldo de buena parte de la hinchada. Además, no le costará recuperar el cariño de los desencantados si se lo propone, y ningún otro técnico en activo puede hacer gala de una habilidad tan grande como ‘Mou’ para poner rectos como velas a los futbolistas más caóticos. Esta vez los jugadores tendrán que pasar por el aro o abandonar el club, porque el Madrid camina con paso firme hacia una segunda temporada en blanco y eso es sencillamente intolerable.

Los detractores del sargento luso no yerran al exponer que, en materia de títulos, el periplo madridista de Mourinho no fue satisfactorio: en tres años solo se ganó una Liga y una Copa del Rey, y el último año fue deplorable- acabamos a 15 puntos del Barça y perdimos la final de Copa en casa ante el Atlético. Por contra, los que así razonan se olvidan de que aquel Madrid se enfrentó al mejor Barça de la historia dirigida por un Guardiola estelar al que Mou consiguió ganar la batalla táctica varias veces con una plantilla a todas luces inferior. Olvidan que el Real Madrid volvió a ser un equipo competitivo en Copa de Europa después de ocho años sin pasar de octavos de final, algo humillante para el gran Rey de Europa. No solo es la actual plantilla más completa que aquella, sino que la del gran rival es peor: sin Guardiola, Xavi, Valdés, Puyol, Pedro y con un Iniesta de capa caída el Barça sigue siendo un gran equipo que el año pasado arraso en Liga, Copa y Champions, pero ya no es el combinado sobrehumano que maravilló al mundo.

img.irtveEste Barça es ganable con una plantilla comprometida, disciplinada y hambrienta. Nadie mejor que José Mourinho para conseguirlo, siempre y cuando sea consciente de los graves errores cometidos en su primera andadura de blanco y que no deben repetirse bajo ningún concepto: un tono en ocasiones excesivamente hostil con la prensa, ninguneos fuera de lugar a futbolistas como Benzema, Adán y Pedro León y, sobre todo, aquel lamentable episodio del dedo en el ojo de Tito Vilanova. Aún así, un sector grande del madridismo conserva la pulsión autoritaria que inoculó José Mourinho, y no nos cabe duda de que es el revulsivo que el Madrid necesita para remontar el vuelo y recuperar el estado físico y mental necesario para imponerse en el fútbol de élite. Si es capaz de mostrar una actitud más conciliada y moderada, no tenemos dudas de que pronto tendrá a todo el Bernabéu detrás. Sería una excelente opción para cambiarle la cara a este Madrid triste y desnortado.

 

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