Engrandecieron el fútbol XII: Xabier Azkargorta

Engrandecieron el fútbol XII: Xabier Azkargorta

Hay artículos que hago porque siento la necesidad de hacer mi pequeño tributo a quién admiro. Hay otras veces en las que creo que alguien o algo merece estar en esta humilde lista de contribuyentes al deporte que amo, y los incluyo inspirado en el respeto que me infunden, o con tristeza si la historia lo merece, como el destino final del maravilloso Estadio Insular, o la desaparición del Club Extremadura. Hoy, sin embargo, estoy contento. Estoy feliz porque me genera una ola de buenas vibraciones hablarles de este ‘bigotón’ carismático que representa la cara más valiosa y menos valorada del fútbol: la de los humildes, la de los de abajo. El fútbol que los pequeños hacen grande con su ilusión desde cualquier rincón del planeta, y que han tenido en el técnico español más nómada a un gran exponente, que constituye uno de los más ejemplares referentes de lo que debe ser el deporte y para qué quiere servir.

Creo que todos los futboleros deberíamos ponernos de pie para hablar de uno de los entrenadores menos laureados de todos los tiempos. Una de las personas que más sabe de esto, que más ha visto y que más tiene que contar. Hoy estoy contento porque voy a repasar la fascinante vida de uno de mis más ilustres compatriotas: Xabier Azkargorta Uriarte.

Azkargorta, ni más ni menos. ¿Quién es Xabier Azkargorta? Pocos aficionados en España negarán haber oído el nombre de este trotamundos vasco, pero aún menos sabrán decir algo sobre él. La imagen de El Bigotón está en la mente de todos, pero su trayectoria en la de muy pocos, porque aunque el deporte español nunca ha llegado a olvidar la figura de su embajador más internacional, nunca hemos sido capaces de ubicarle del todo, entre sus variopintos periplos por el mundo. Siempre hemos pensado que ese hombre de mirada severa sabía un huevo de fútbol, pero por algún motivo desde que se convirtió en la leyenda mística que es, ningún club español se ha atrevido a ficharle. Los más ‘enteraos’ asocian su nombre a Bolivia y los que conocen su relación con el Estado Plurinacional probablemente se preguntarán qué demonios se le ha perdido a un hombre de Azpeitia (Guipúzcoa, España) en este pequeño rincón andino. Yo también me lo pregunto, pero hace tiempo que la curiosidad dejó paso a la fascinación por la vida de este mochilero del fútbol que no ha dejado que el ‘moderneo’ le arruine su gran pasión.

AZKARGORTA3-217x290¿Como se empieza a hablar de nuestro protagonista de hoy? Bueno, pues a modo de anécdota ¿A usted le parece normal comenzar a entrenar en Primera División con menos de treinta años? Pues ese es Xabier Azkargorta: el hombre que tomó las riendas del RCD Español de Barcelona en 1983, con 29 años. Es complicado para un entrenador ganarse el respeto de unos futbolistas que se saben mejor remunerados y más talentosos que su jefe: esta profesión tiende al endiosamiento, pues es fácil caer víctima de la fama y la idolatría que notas que los aficionados te profesan. En este contexto, ayuda al entrenador ser veterano y, a ser posible, haber sido un futbolista laureado y de toque exquisito. En este sentido la diferencia entre Rafa Benítez y Zinedine Zidane es que cuando el franco-argelino te explica como se tira una falta, no le discutes la autoridad porque para eso es Zidane y se ha hartado de meterlas. Imagínense la tarea que tiene por delante un joven al que media plantilla supera en edad y toda ella en calidad, porque apenas le ha pegado dos patadas a un bote. ¿Como de difícil es convencer a tu equipo de que a pesar de no ser futbolista y ser más joven que ellos, el que de verdad sabe de fútbol eres tú? Se me antoja imposible, pero no puede serlo porque eso es exactamente lo que hizo Azkargorta durante dos temporadas en Barcelona, antes de dar el salto a Tarragona desde donde comenzó una travesía por varios equipos de la Primera División Española que acaba en Tenerife en 1990.

Desde dicho año, dos antes de nacer el que escribe, Azkargorta no solo no ha vuelto a España: ¡es que no ha vuelto a Europa! Bolivia en varias ocasiones, Chile, Japón, México, China… 26 años más tarde, los gruesos pelos del frondoso bigote del entrenador guipuzcoano han clareado notablemente, pero los ánimos permanecen intactos en este veterano del banquillo que madruga mientras los españoles almorzamos para entrar al campo con los primeros rayos de sol que reflejan sobre el río Piraí los rascacielos de Santa Cruz de la Sierra, donde entrena al club Oriente Petrolero, de la Primera División Boliviana. La primera vez que uno aprende que hay un español entrenando en Bolivia, te preguntas qué hace ahí. Igual es que es muy malo y ningún equipo europeo le contrata. Igual es que sus padres o su mujer son de ahí. Seguro que está de paso y se va pronto. No, ni mucho menos. Confieso que yo tampoco comprendo el modus vivendi de este expatriado de larga duración, pero les garantizo que en Bolivia no tiene sentido esa pregunta que me hacía antes, sobre quién es Xabier Azkargorta, porque en dicho país el trotamundos vasco es una auténtica leyenda, por haber sido el primer y único entrenador en haber llevado a la Selección Boliviana de Fútbol a una fase final de la Copa del Mundo.

003345_600

Xabier Azkargorta con el mejor jugador de aquella Bolivia histórica, Marco Antonio Etcheverry, en la concentración boliviana del Mundial de EEUU 1994

¿Se dan cuenta? Bolivia en una fase final de la Copa del Mundo de Fútbol. Algo que aquí en España nos parece un derecho, más que un privilegio. Damos por sentado que estaremos en la Copa del Mundo, por lo que dicha clasificación nos aporta cero felicidad, e incluso cuando debemos recurrir a la repesca, no vemos ningún motivo de alegría pero sí una dolorosa humillación. Eso es lo que engrandece al fútbol, y lo que adivino que mueve a este viejo zorro con aspecto de sargento soviético: las pequeñas cosas que para los de abajo son proezas inolvidables. La ilusión con la que se llena el Estadio Municipal de Anduva para ver a los grandes equipos en Miranda de Ebro (Burgos) en los años locos -como este- en los que el Mirandés llega lejos en la Copa del Rey de España. Las miradas cómplices que se dedicaban los vitorianos que vieron en Dortmund a un imponente Deportivo Alavés jugar la final de la UEFA contra el Liverpool, conscientes de que estaban viviendo algo muy especial, que probablemente no volverían a vivir ni ellos ni sus descendientes. El gran fútbol es ese en el que los débiles dan el golpe contra los grandes para asombro general y jolgorio de los sufridos aficionados que eligen el difícil camino de ser fieles al club de su pueblo. Golpes que pasan a la historia y que mi Madrid ha sufrido en sus carnes con inquina: el Alcorconazo, el Centenariazo, las Ligas de Tenerife… Muchas veces nos han mandado a la lona los puñetazos de los bajitos, y mirado en perspectiva, me alegro de que así sea. Me alegro de haber estado vivo cuando este pequeño y pobre país culminó la gesta que supone clasificarse entre las cuatro mejores selecciones de la América del Sur a la reunión de los mejores 24 equipos del planeta.

Fue el más pequeño y el segundo más pobre -tras Nigeria-, pero se ganó por derecho jugar la Copa del Mundo de Fútbol. Solo uno de sus futbolistas jugaba en Europa -Erwin Sánchez, Boavista, Portugal- y más del 80% venían de equipos de la modesta Liga Boliviana, pero se clasificaron por delante de naciones con mayor tradición futbolera, como Uruguay, Paraguay, Venezuela, Perú y Chile; y estaban liderados por un compatriota que además tuvo el honor de enfrentar con su pequeño gran combinado a la Selección Española que lideraba otro vasco, Javier Clemente. La derrota boliviana eliminaba a los de Azkargorta, la victoria española clasificaba a los de Clemente, pero fue Azkargorta el que se ganó para siempre el cariño de la hinchada. Desde ese día, el hombre europeo que hizo posible que el país más pobre de Iberoamérica se codease con la élite balompédica mundial, es una institución en esta República andina en la que retomó las riendas de la Selección Nacional (2012) antes de asumir como entrenador de Bolívar (2014) primero y Oriente Petrolero después (2015). Entre medias, dirigió a la Selección de Chile en los 90, al Yokohama Marinos en Japón y al Chivas en México. También fue director deportivo en China.

1910354No es Xabier Azkargorta un entrenador que cuide la forma para que le quede ‘entalladito’ el traje que Dolce y Gabbana le paga por que se ponga para correr la banda. No es Xabier Azkargorta alguien que ensaye delante del espejo el discurso de agradecimiento del Balón de Oro. No es el Bigotón alguien que vaya a tolerar que un patrocinador asiático le imponga la alineación por motivos de marketing. No, Azkargorta es el otro fútbol, el que no tiene más premio que el olor a césped húmedo por el rocío de las frías mañanas en las estribaciones andinas. Azkargorta es el embajador de ese fútbol en el que lo primero y más importante es el cariño del aficionado y no el color del billete. Un hombre sencillo y afable que ha encontrado acomodo en el fútbol más desconocido, por ser el más auténtico, y del que solo ocasionalmente sabemos algo: de repente, tras meses de ignorancia, se publica en España que el bueno de Azkargorta ha fichado por éste o aquel equipo, y ha ganado algún torneo de nombre éxotico. Es un momento entrañable en el que todos pensamos:

¡Hostias! ¡Azkargorta! Hace mucho que no oía nada… ¿Cómo le irá?

Pinchamos, merodeamos un poco por la web, leemos un poco por encima, y seguimos con nuestra vida con una tímida sonrisa. Porque nos alegramos. Nos alegramos de que le vaya bien porque él es el fútbol. El mejor fútbol. El fútbol de nuestros sueños: aquel en el que los pequeños -que nosotros capitaneamos, que para eso es nuestro sueño- se alzan contra los grandes con victorias inverosímiles y goles que dejan a todos boquiabiertos. El fútbol amable y sufrido de los currantes de esto, que sudan mucho y ganan muy poco. El fútbol desconocido que constituye los cimientos que sostienen al glamouroso show del que Azkargorta no quiere saber nada. El fútbol verdadero y global que es pasión, y es el idioma en el que nos comunicamos todos los que disfrutamos lo mismo de un gol en la playa de Yokohama que a 4000 metros de altitud, en el asifixiante clima de La Paz.

Esté donde esté, siempre nos alegramos por Xabier Azkargorta, porque disfruta con lo que hace y en su diversión está la grandeza del fútbol. 

azkargorta_172044

En este caso, creo que es lo de menos, pero como siempre lo hago aquí va: Xabier Azkargorta Uriarte nació en Azpeitia hace 63 años, en 1953. Se retiró del fútbol en 1977 por una lesión de rodilla, tras sólo cuatro temporadas en el Athletic de Bilbao, después de las cuales comenzó la carrera en el banquillo más variopinta que ningún entrenador español haya llevado a cabo: de la que da buena cuenta su breve pero exótica vitrina: una Liga Japonesa con el Yokohama Marinos, un Apertura y un Clausura Boliviano con el Club Bolívar y la histórica clasificación de la Selección de Bolivia para jugar el Mundial de EEUU 1994. Revolucionó el fútbol de un país en el que todas las alegrías son pocas y se ganó el cariño de un pueblo foráneo que aún le sigue y le recuerda con devoción. Este hombre de fútbol habla inglés, chino, francés, japonés, vascuence, catalán, español, italiano y portugués, y ha encontrado tiempo para licenciarse en Medicina como cirujano en la Universidad de Barcelona. Un hombre de fútbol, un hombre de mundo. Carismático, sencillo, modesto, cercano. Un español universal que ha puesto al balompié por encima de los títulos, la fama y la artificialidad del fútbol europeo. 
Share

Comments

  1. Joé, ya no me acordaba de Azkargorta. Pero es verdad, era un personaje. Buen artículo Canduterio. Totalmente de acuerdo contigo en el personaje y en la promoción de los valores del fútbol.

  2. Una vez descubierta tu extrema juventud, creo que debieras dejar de firmar Tío Canduterio y cambiarlo por Sobrino o Nieto Canduterio, ja,ja.
    Ahora en serio: no sé si eres consciente o es mero instinto o intuición, pero tus posts son convergentes. Como los elementos de un paisaje pictórico, que llevan la vista al punto de fuga, tus posts tanto de política como de fútbol o de gastronomía convergen a la recuperación de valores auténticos y sólidos, en buena medida tradicionales, pero sin dejar de lado los avances modernos.
    Por supuesto, tienes razón. Lo que me da que pensar es que pueda ser consecuencia directa del estado de cosas. En otras palabras, la degeneración política, la degeneración del fútbol, la degeneración gastronómica hace que los jóvenes, rebeldes por naturaleza, se rebelen y digan:” basta de idioteces. No nos toméis el pelo. Recuperemos lo verdadero, lo esencial”
    Si este es el proceso, verdaderamente es que las cosas están bastante mal. Claro, que no me consta que haya tantos jóvenes diciéndolo. Y los que han hecho del enredo un modo de vida no se van a dejar hacer fácilmente.

Deja un comentario