Engrandecieron el fútbol VI: Joaquín Peiró

Engrandecieron el fútbol VI: Joaquín Peiró

Aunque fue un fantástico futbolista con un palmarés envidiable, además de uno de los españoles pioneros en jugar en grandes equipos extranjeros, mis recuerdos de Joaquín Peiró fueron ya como entrenador veterano de un Málaga CF de leyenda. Había algo imponente en la figura de Peiró, porque a través de aquellos ojos vidriosos de hombre mayor cabreado en el banquillo, se veía a un gran hombre de fútbol: uno de los pocos que han dado con éxito el salto del césped al banco, y uno de los hombres que más años ha estado vinculado al balompié. Sin ninguna duda, Joaquín Peiró es uno de los grandes futboleros que ha dado este país, un hombre que ha hecho mucho en sus dos facetas vinculadas al balón por engrandecer el fútbol, y muy particularmente, la Liga Española. Joaquín Peiró es uno de los grandes entrenadores de mi infancia, en la que se desempeñó como entrenador del Málaga CF (1998-2003) en cinco temporadas irrepetibles en las que el conjunto andaluz jugó muy bien al balón y alineó a jugadores que engrosan la lista de los notables de nuestra Liga. Aquel Málaga se convirtió por primera vez en su historia en un habitual de la mitad alta de la tabla de Primera División, y representó al fútbol español con honor en la Copa de la UEFA 2002/2003 con un once legendario, que está en los anales de la historia de nuestro fútbol: bajo el arco Pedro ‘Koke’ Contreras, atrás Josemi, Valcarce, Fernando Sanz y Mikel Roteta, en el medio Kizito ‘Kiki’ Musampa, Clever Marcelo Romero, Gerardo y Carlos Alejandro Sierra ‘Sandro’, y arriba una dupla goleadora de leyenda: Dely Valdés y Darío Silva. Historia viva del fútbol español de la mano de su creador: un técnico analítico, pequeño y gruñón que hizo grande a un equipo que cogió en Segunda. Joaquín Peiró Lucas.

Tras conseguir el ascenso con su Murcia, Peiró adquirió fama en el Atlético de Madrid dónde se consolidó como un delantero veloz, apodado ‘el galgo del Metropolitano’, y donde se asoció letalmente con Enrique Collar para formar un carril izquierdo fenomenal que permanece en el recuerdo de los colchoneros veteranos, que vieron a aquel equipo inolvidable ganar dos Copas del Generalísimo y el primer título europeo del conjunto rojiblanco: la Recopa de Europa 1962. En el Atleti estuvo ocho temporadas antes de dar el salto al Torino y dos años más tarde al poderoso Club Internazionale de Milán que dirigían dos compatriotas de clase mundial: en la banca Helenio Herrera y en el campo el Balón de Oro Luís Suárez. Tuvo un exitoso periplo de ocho años en Italia tras los que colgó las botas y se hizo entrenador, dando paso al segundo periodo de su largo recorrido futbolístico.

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Luís Suárez y Joaquín Peiró: la dupla atacante del inolvidable Inter que Helenio Herrera llevó a ser Campeón de Europa 

Llegados a este punto, me centraré en aquel Málaga irrepetible que hizo posible la mano sabia de Peiró: tras pasar por varios clubes de la geografía nacional llegó a la costa del sol en 1998, y a lo largo de un lustro dejó una huella profunda en la afición malaguista que vivió años de gloria bajo la mirada severa y el gesto desencajado de un -a menudo enfurruñado- genio que tiene el reconocimiento de toda la afición de La Rosaleda y del mundo del fútbol, por coger un Málaga en Segunda y soltarlo jugando competiciones europeas por primera vez en su historia. En el verano de 1999 se logra el ascenso a Primera tras una gran temporada en la que se consigue el Campeonato de Segunda División con una plantilla de cracks como Catanha -pichichi aquel año-, Rufete, Agostinho o Movilla. No contentos con pasar en dos años de la Segunda B al olimpo del fútbol español, el Málaga defendió cómodamente la categoría en la 1999/2000, derrotando al Barcelona en el Camp Nou y salvándose varias jornadas antes del final, con un Catanha de nuevo estelar que pugnó por el Trofeo Pichichi; un futbolista juerguista que ningún entrenador consiguió dominar con posterioridad como Joaquín Peiró que consiguió que rindiese a su mejor nivel en Málaga, sosteniendo con sus dos docenas de goles al equipo costasoleño. Peiró sentó las bases de un Málaga de récord que batió su marca de temporadas en Primera, permaneciendo 7 campañas consecutivas en la categoría dorada del fútbol nacional.

intertotobobo-415271786Pero sin duda, lo que caracterizó al euroMálaga de Joaquín Peiró fueron los fichajes de Julio Dely Valdés y Darío Silva: con el fichaje del panameño y el uruguayo, Peiró demostró un gran ojo que rentó sobremanera en Málaga, donde La Doble D formaron una ‘sociedad ilimitada’ que regó de goles los campos de Primera y aupó al equipo boquerón hasta la octava posición de la tabla: Dely Valdés sumaba en junio de 2001 16 goles por 13 del delantero uruguayo, y el equipo estaba listo para acometer al año siguiente la Copa Intertoto, en la que se proclamó campeón en el verano de 2002, obteniendo una plaza para disputar la Copa de la UEFA. Es ineludible mencionar que el cambio de directiva al inicio de la 2001/2002 había propiciado una profunda reestructuación de la plantilla: salieron históricos del ascenso como Rufete, Movilla y Agostinho que fueron reemplazados por Duda, Litos, Gerardo y cía. Esta decisión fue muy protestada por una afición ilusionada por el buen rendimiento del equipo que se temía lo peor, pero la mano firme del técnico permitieron a las nuevas incorporaciones suplir a los salientes integrándose en la férrea disciplina que el docto entrenador Peiró imponía sobre un equipo novato en las lides del fútbol internacional.

Con la consecución de aquella Copa Intertoto 2002 el Málaga CF se convertía en el primer equipo andaluz en ganar un título europeo, honor que el club confirmó con una meritoria participación en la Copa de la UEFA, eliminando a escuadras con una mayor tradición en competiciones europeas, como el AEK de Atenas y el Leeds United, alcanzando los cuartos de final de los que el Boavista solo puedo apearlos en la tanda de penaltis. Aquel verano de 2003 Joaquín Peiró decidió volver a su Real Murcia a jubilarse, y la directiva decidió poner coto a los grandes dispendios prescindiendo de varios titulares. Se apagaba el mejor Málaga de la historia hasta entonces, pero quedaban en el recuerdo las celebraciones abrumadoras que atronaban por toda Andalucía oriental de los hinchas de este equipo pequeño que se hizo un hueco entre los grandes a cañonazos; destellos brillantes y goles antológicos de jugadores disciplinados que jugaban de memoria bajo la batuta discreta pero infalible de aquel entrenador enjuto y observador que impuso la ley marcial para asaltar el cielo:

Joaquín Peiró. Engrandeció el fútbol.

Joaquín Peiró Lucas nació en Madrid en enero de 1936. Comenzó su andadura en el fútbol en el Real Murcia en 1954, club desde el que se despidió del mismo 50 años más tarde, en 2004. En esas cinco décadas ligadas al balompié, ganó con el Inter de Milán la Copa de Europa y dos Copas Intercontinentales, 1 Copa de Italia y 2 Scudettos. Con el Atlético de Madrid ya había ganado dos veces la Copa del Generalísimo y una vez la Recopa de Europa. Jugó dos Mundiales con la Selección Española de Fútbol (Chile 1962 e Inglaterra 1966), con la que marcó 5 goles en 12 encuentros. Ya como entrenador, llevó al Málaga a alcanzar sus más altas cotas de éxito hasta la época, ganando la Copa Intertoto 2002 y llegando a cuartos de final de la UEFA 2003. 
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