Engrandecieron el fútbol XI: José Villalonga

Engrandecieron el fútbol XI: José Villalonga

El Real Madrid Club de Fútbol ya ha pasado a la historia como uno de los grandes proyectos de la nación española: independientemente de lo que sea de nuestro club en el futuro, las once décadas de hegemonía española en un ámbito tan seguido y ansiado como es el fútbol, constituyen uno de los grandes logros de nuestro país. Es cierto que es mayor motivo de orgullo estar a la vanguardia mundial en cuanto a transplantes -y donación- de órganos se refiere, como lo es esa altísima esperanza de vida que también nos coloca entre los pueblos mas avanzados y sanos del orbe. No sean estos admirables logros óbice, sin embargo, para reconocer que lo que realmente nos granjea la envidia de un mundo excesivamente obsesionado con el fútbol, son nuestros excelentes resultados balompédicos; muy especialmente los de ese Real Madrid legendario cuyas vitrinas obnubilan hasta a los aficionados más difíciles de impresionar.

Ese Real Madrid cuyos socios hemos cuidado con mimo y sostenido con lealtad durante décadas. Los socios del Real Madrid somos, y esto es muy evidente en la casa de Santiago Bernabéu, un grupo de hombres y mujeres que estamos profundamente orgullosos de España: siempre ha sido una de las grandes motivaciones del club promover los valores que hacen de nuestro país un lugar maravilloso y proyectar por todo el mundo la cultura e identidad de España. Creo que nunca hemos dejado de observar religiosamente los sagrados principios del club que dejó de ser un equipo de barrio para ser uno de los grandes agentes unificadores de la humanidad: una institución centenaria con una realidad abierta global y un alma netamente española que conservamos y potenciamos entre todos sin más intención que mantener al club a la vanguardia del mundo y al servicio de España. Es el Real Madrid, por tanto, una empresa harto compleja que ha requerido de muchísimas personas que han dado lo mejor de sí mismos por el bien del club de su vida; centenares de futbolistas, entrenadores, aficionados, peñistas, socios y directivos que juntos hemos hecho de este club castellano un motivo de orgullo para todos los españoles. Algunos, por su carisma irrepetible o el colosal legado que dejaron, son conocidos por todos, como Santiago Bernabéu, Alfredo Di Stéfano o Juan Gómez, pero son muchos los que bordean un olvido injusto -sobre todo entre los jóvenes- contra el que debemos luchar.

Por ende, siento que no puedo dejar pasar un día más sin dedicarle un breve espacio a uno de los hombres que más brillantemente han contribuido a la construcción de esta imponente institución; un hombre que ha pasado -para desesperación de los verdaderos aficionados- casi al anonimato en estos tiempos en los que la inmediatez que brinda la tecnología cada vez propicia con más ferocidad la amnesia entre generaciones acostumbradas a vivir intensamente el presente. Creo honestamente que el protagonista de este humilde homenaje es uno de los españoles más extraordinarios de todo el siglo XX, y una de las personas que con mayor honradez y un sentido más hondo del servicio a la patria y al club de sus amores se desempeñaron en esta vida, en la que se granjeó la admiración de todos por su brillante comando desde el banquillo y su actitud ganadora y modesta, desde la que encumbró a su club y a España a lo más alto en tiempos complejos.

Hablo del Teniente Coronel José Villalonga Llorente: el entrenador Pepe Villalonga.

reerVillalonga no jugó nunca al fútbol de manera profesional, pero desplegó unas magníficas cualidades para gestionar los ánimos de los chicos y un depurado sentido estratégico cuando el fútbol ‘académico’ aún estaba en pañales. En el más tradicional espíritu madridista, Pepe Villalonga fue un ganador: ganar siempre, ganarlo todo, ganar en todas las circunstancias. Mientras desarrollaba su carrera militar en el Ejército de Tierra como Tieniente Coronel de Infantería, se diplomó en Educación Física y en 1949 obtuvo su carnet de entrenador. Arribó al cuerpo técnico del Real Madrid en 1952 y entrenó al primer equipo durante tres temporadas entre 1954 y 1957 en las que lo ganó todo, incluyendo las dos primeras Copas de Europa de la historia. Tras otro periplo exitoso en el Club Atlético de Madrid llegaría la gran victoria de su vida: la mítica final de la Eurocopa que enfrentaba a la España franquista con la Rusia comunista. Aquella final de infarto en la que un taciturno y solemne militar español de 45 años corrió la banda preso del desenfreno y la algarabía tras el celebérrimo gol de Marcelino. Aquella final de 1964 en la que España tocó el cielo como no volvería a tocarlo hasta el año 2008, casi medio siglo más tarde.

Pepe Villalonga sabía ser afable y comprensivo cuando era menester, pero nadie le vio flaquear cuando imperaba la necesidad de volverse duro como el acero. Nunca perdió el aprecio por la disciplina marcial, ni dejó que el éxito cambiase su manera de trabajar. No conoció las ‘guerras de egos’ que tanto condicionan los vestuarios modernos, ni filtró basura a la prensa; no anunció colonias en la televisión, ni ofendió jamás a un trencilla. Villalonga no dio lecciones de madridismo ni criticó a futbolistas ni colegas; no dijo una palabra más alta que la otra, ni justificó las derrotas echándole la culpa al césped. Vivió un fútbol más auténtico que éste tan mercantilizado y quijotesco que nos repugna a los que queremos al balón. Le tocó vivir los años de pureza en los que el balompié daba sus primeros pasos hacia la profesionalización propiamente dicha, y fue uno de los artífices de aquel Madrid arrasador, que avasallaba Europa como los vikingos, y al que él ‘presentó’ en Europa y cubrió de laureles en las dos ocasiones que tuvo. Desde la modestia, desde la fe en unos futbolistas irrepetibles y bajo la dirección de don Santiago, llevó al Madrid a lo más alto, antes de repetir con el Atleti y la Selección Nacional.

En estos tiempos tan frustrantes para los futboleros, que vemos como nos destrozan el juguete a base de abusar de él y manosearlo de manera inmisericorde, es una bocanada de aire fresco recordar al Tte. Coronel Villalonga: un precursor, un avanzado a su tiempo que con la sencillez de un peón y la maestría de un arquitecto construyó tres equipos de ensueño con los que solo conoció la victoria. Uno de los madridistas más notables de todos los tiempos y un español excepcional que hizo de éste un país mejor en tiempos difíciles, y cuyos éxitos alegraron muchas tardes a centenares de miles de compatriotas que lo pasaban mal. Una de las figuras más importantes de la institución más celebrada de todos los tiempos, y uno de esos hombres que con su tierna pero firme impronta, y su sabiduría comedida y discreta contribuyeron decisivamente a consagrar la eterna leyenda del gran club de Castilla, y de todos los españoles.

Este es mi pequeño homenaje a José Villalonga Llorente. Engrandeció el fútbol.

jose_villalonga2_28_ampliadaPepe Villalonga nació en Córdoba en 1919. Ganó seis títulos en tres campañas con el Real Madrid: dos Copas de Europa, dos Copas Latinas y dos Ligas Españolas. Con el Atlético de Madrid ganó dos Copas del Generalísimo y una Recopa de Europa, antes de incorporarse a la Selección Española con la que alzó nuestra primera Eurocopa: una hazaña que no se repetiría hasta el año 2008, y en la que España derrotó a la poderosa Unión Soviética. Murió repentinamente de un infarto de miocardio con 53 años, en 1973, dejando tras de sí un legado colosal como uno de los entrenadores más laureados de todos los tiempos: junto a él, solo Vicente del Bosque y Rinus Michels han sido Campeones de Europa con un club y una Selección Nacional. Fue uno de los precursores de la educación física en España, fundador de la Escuela de Entrenadores y el primer profesor de fútbol del Instituto Nacional de Educación Física. Un madridista extraordinario, un entrenador visionario y un español universal al que una muerte temprana privó del reconocimiento y el recuerdo que hoy se sigue mereciendo.

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Comments

  1. Recuerdo a Pepe Villalonga. Yo era muy niño, pero sí, era como lo describes. Lo que no sabía (me he enterado por tu artículo) es que era militar. No me sorprende, pero como todos lo llamaban Pepe Villalonga no lo había sospechado. Era efectivamente, una época muy distinta de la actual y el comportamiento ejemplar (el fair play inglés) era requisito indispensable. En el juego había tantas tarascadas como ahora, pero se respetaba al rival y al árbitro, los periodistas tenían a gala esforzarse al máximo en la imparcialidad y los espectadores saltábamos al cesped del Bernabéu al final del partido para dar un abrazo o pedir un autógrafo a algún jugador, sin necesidad de personal de seguridad ni de medidas excepcionales. Si algún espectador estaba fuera de sí, entre otros lo sujetaban y llamaban a los policías que hubiera por allí (ni la décima parte que ahora) Sí, tienes razón: era otro tiempo y el Teniente Coronel Villalonga engrandeció el fútbol.

  2. El tío Canduterio : enero 13, 2016 at 2:11 am

    Todo el Madrid engrandeció el fútbol y se engrandeció a si mismo. Exactamente lo contrario que ocurre con el Madrid de Florentino que reduce su peso en el mundo y se desliza de derrota en derrota, de humillación en humillación, maltratando a sus entrenadores y ex-futbolistas, arrinconando a los socios y representando lo peor del futbol moderno.

  3. “Siempre ha sido una de las grandes motivaciones del club promover los valores que hacen de nuestro país un lugar maravilloso y proyectar por todo el mundo la cultura e identidad de España”. Estos valores. de los que hablas, los habeis perdido hace mucho tiempo.

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